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Pelar
la calabaza y trocearla.
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Disolver unos
75 gramos de cal por kilo de calabaza en una cantidad de agua que pueda
cubrir los trozos de la calabaza. La cal debe estar matada antes de
disolverla.
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Echar los trozos de la calabaza en el agua con cal y mantenerlos así
durante unas 24 horas.
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Pasadas
las 24 horas, tirar el agua con cal y lavar los trozos de la calabaza
hasta que el agua del lavado salga clara.
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Calentar la miel con la cantidad de agua correspondiente hasta que se
licue. Retirar con una espumadera o un colador fino la nata que se
produce, al menos un poco.
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Echar en la miel líquida las hojas de laurel, las cáscaras de naranja y
los trozos de calabaza.
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Todo debe cocer durante aproximadamente 2 horas y de cuando en cuando se
deben remover los trozos de la calabaza.
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Rellenar
los tarros o recipientes donde se piense guardar el arrope. No urge hacer
esta operación. Puede esperarse a que se enfríe algo el arrope.